TEOTIHUACAN

Este sitio arqueológico cerca de la Ciudad de México fue diseñado y construido, como una escuela mística antigua para la enseñanza espiritual de filosofía práctica. Los estudiantes de esta escuela se convirtieron en maestros espirituales y su sabiduría tuvo influencia en la cultura Maya, Azteca y otras culturas. Teotihuacán fue el centro Tolteca del conocimiento y de la transformación espiritual durante miles de años. Las pirámides fueron construidas a manera de universidad para demostrar estas enseñanzas.

LOS TOLTECAS

Hace 2000 años los Toltecas eran conocidos como mujeres y hombres de conocimiento, que se constituyeron para crear la vida como artistas del espíritu. Eran arquitectos, constructores, curadores y artistas que encontraron una nueva manera de expresar su don de amor en el mundo.

Se instalaron en Teotihuacán, plasmando su poder en el control de su propia energía y conciencia, creando prácticas centradas en el corazón. Muchos seguidores vinieron desde Centroamérica y del norte de México (ahora conocido como el Suroeste de EU), para vender sus mercancías. El nagual les pedía unirse a su grupo a fin de aprender las costumbres de los maestros Toltecas.

Estas personas venían para realizar lo que proponía el trabajo Tolteca, que era trascender la conciencia humana ordinaria para alcanzar su libertad personal. Los aprendices del nagual estudiaron tres costumbres Toltecas: La conciencia, la transformación y el intento. Los aprendices tuvieron que encontrar el valor de enfrentarse y de conocerse a ellos mismos y con este conocimiento, cambiar su manera de vivir.

Con la influencia de la cultura europea, esta enseñanza antigua se dejó de lado. Desde entonces esta sabiduría ha sido transmitida oralmente por las generaciones de naguales. Aunque esto no sea una religión, honra a todas las enseñanzas y a los maestros espirituales que han dado clases en la tierra. Aunque esto realmente envuelva el espíritu, se describe mejor como un modo de ser para la gente que decide vivir la vida guiada por el corazón.

Vivir “el amor” según la enseñanza Tolteca, puede parecer un sentido radicalmente opuesto del concepto del amor que nos han enseñado durante el proceso de nuestro desarrollo humano. El amor que la mayoría de nosotros hemos conocido a menudo se parece al dolor, que nos hace sufrir con celos y necesidad, o nos hace intentar controlar el uno al otro. Esto es una imagen falsa del amor, que proviene del miedo y sirve para protegernos de las heridas que creemos que los otros nos infligen. Por otra parte, el concepto Tolteca del Amor es el del Amor incondicional que viene “de la esencia” verdadera de todo lo que “es”, la fuente que ha creado todo lo que conocemos en este sueño de vida.      

EL CIELO EN LA TIERRA

Mientras caminamos por la Calzada de los Muertos y nos acercamos a la Pirámide de la Luna, se puede sentir el poder de la presencia del “conocimiento silencioso” que sobrevive en las piedras. Ese conocimiento esotérico es el sueño viviente de los grandes maestros Toltecas que estuvieron ahí y aún está implantado en las pirámides. Ha sido conservado para individuos que buscan la libertad y ha sido descrito como “El Cielo en la Tierra”.

En el momento que haces consciente los acuerdos que te han tenido paralizado, te mueves a un espacio en donde hay la posibilidad de “re-crear” tus creencias, dejando atrás lo que ya no te sirve, cambiando a una nueva vida en donde existe conciencia y nuevos acuerdos. Es una oportunidad de permitir que la magia llegue a tu vida, de poder descubrir aspectos de ti mismo que estaban olvidados hace mucho, de recobrar tu integridad y la totalidad de ti mismo, es descubrir que vivir el Cielo en la Tierra es tu elección.

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